Marco Antonio Regil se despide de su mamá

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‘Hoy me dijo el doctor que el Alzhéimer ha llegado a su fase final y y no puede comer ni tomar líquidos”, confiesa

CIUDAD DE MÉXICO (03/FEB/2017).- A través de un video y una publicación en Facebook, el conductor Marco Antonio Regil informó del delicado estado de salud de su madre, la señora Irma Sánchez Mayans.

Con lágrimas en los ojos, Regil se despidió de su mamá, quien desde hace varios años padece Alzhéimer.

“El día que tanto temía desde que era un niño ha llegado. Es tiempo de decirle adiós al ser que me dio la vida, que me enseñó a amar a Dios, a la que jugaba conmigo y me contaba historias, haciendo la voz de Mickey Mouse, a quien me enseñó a abrazar, a trabajar duro por mis sueños, a esa persona que cuando yo le decía que quería ser locutor en la radio y televisión me tomó en serio y me regaló un micrófono, una grabadora y un tocadiscos y sin dudar de mis capacidades simplemente me preguntó cuántas horas al día estaba dispuesto a practicar en casa para que cuando la oportunidad llegara yo estuviera listo”.

El conductor mexicano señaló que su mamá fue su maestra y su inspiración; contó que desde que era un niño, soñó con trabajar para que su madre, quien sola había sacado adelante a tres hijos, tuviera una vida mejor.

“Ella fue siempre mi maestra, mi coach, mi inspiración y tengo tanto y tanto que agradecerle. Hoy me dijo el doctor que el Alzhéimer ha llegado a su fase final y y no puede comer ni tomar líquidos, pues su cuerpo y su mente ya olvidaron cómo realizar sus funciones más básicas”.

Regil agradeció el apoyo de sus seguidores, a quien considera, dijo, como una familia. Expresó que se siente agradecido con la vida que le dio la oportunidad de despedirse de madre.

“Desde hace un par de años ya no habla, no me reconoce, aunque a veces el Universo me ha regalado segundos de su lucidez, pues noto cuando con claridad regresa ese brillo a sus ojos y ha llegado a decirme “mijito” para después perderse en la nada. Está es la mujer que cuando me veía triste y llorando me decía que todo iba a estar bien y con sus palabras y amor me ayudó a levantarme una y otra vez. Esa es Doña Irma, como la gente le decía y hoy le doy gracias a Dios por el regalo y privilegio de haber sido su hijo”.